Comprar una agenda nueva tiene algo especial. Pero ¿cómo usar una agenda para que realmente nos ayude a organizarnos y no termine olvidada en un cajón después de unos meses?
La buena noticia es que no necesitas ser una persona extremadamente organizada para usar una agenda. Tampoco tienes que llenarla perfectamente todos los días. Una agenda debería adaptarse a tu vida, y no al revés.
Si quieres organizarte mejor y lograr que tu agenda realmente te acompañe durante todo el año, estas ideas pueden ayudarte.
1. Antes de organizar tus días, piensa qué quieres para tu año
Muchas veces abrimos una agenda y comenzamos inmediatamente a llenarla de compromisos, reuniones y cosas que tenemos que hacer.
Pero antes de pensar en tus pendientes, pregúntate:
¿Cómo quiero que se vea y se sienta mi vida este año?
Piensa en diferentes áreas: trabajo, proyectos personales, relaciones, descanso, creatividad, finanzas, salud, viajes o aquellas cosas que simplemente quieres disfrutar.
No necesitas comenzar el año con todas las respuestas. Se trata de tener una dirección que puedas ir revisando y modificando a medida que pasan los meses.
2. No uses tu agenda solamente como una lista de tareas
Una agenda puede guardar mucho más que obligaciones.
Además de citas y pendientes, puedes anotar cosas que quieres recordar, pequeños logros, ideas, libros que quieres leer, lugares que quieres conocer, planes con amigas, fechas importantes, hábitos que estás intentando incorporar o actividades que simplemente te gustaría hacer.
Cuando vuelvas a mirar sus páginas meses después, no encontrarás solamente todo lo que hiciste: encontrarás también pequeñas partes de tu vida.
3. Organiza tu semana antes de que comience
Reserva unos minutos una vez por semana para mirar los próximos días.
Anota primero aquello que tiene un horario o fecha determinada y después distribuye tus tareas alrededor de esos compromisos.
También puedes preguntarte:
- ¿Qué es realmente importante esta semana?
- ¿Qué puedo dejar para otro momento?
- ¿Hay algo que estoy postergando?
- ¿Qué espacio quiero reservar para mí?
- ¿Hay algo que quiero hacer simplemente porque lo disfruto?
Organizarte no significa llenar cada espacio disponible. Dejar espacios libres también forma parte de una buena planificación.
4. Divide los objetivos grandes en pasos pequeños
«Quiero ahorrar», «quiero hacer ejercicio», «quiero leer más» o «quiero comenzar un proyecto» pueden sentirse como objetivos enormes cuando los miramos completos.
Una agenda puede ayudarte a transformarlos en acciones pequeñas.
Si quieres leer más, por ejemplo, tu primer objetivo no tiene que ser leer 30 libros durante el año. Puedes comenzar reservando veinte minutos para leer dos veces por semana.
Los pequeños pasos son más fáciles de incorporar a nuestra vida cotidiana y, repetidos durante varios meses, pueden llevarnos mucho más lejos de lo que imaginamos.
5. Utiliza el seguimiento de hábitos como información, no como exigencia
Los trackers de hábitos pueden ser una herramienta muy útil para observar nuestra rutina, pero no deberían convertirse en otra fuente de presión.
Si un mes te propones caminar, leer, tomar más agua o dedicar algunos minutos a una actividad creativa y no consigues hacerlo todos los días, esos espacios vacíos no significan que hayas fracasado.
También son información.
Quizás elegiste demasiados hábitos al mismo tiempo, quizás ese horario no funcionó o simplemente tu vida necesitaba otra cosa durante esas semanas.
Observar tus hábitos también es una forma de conocerte.
6. Haz espacio para las cosas que te hacen bien
A veces somos muy eficientes anotando todo aquello que tenemos que hacer por los demás, pero dejamos para «cuando tengamos tiempo» las cosas que queremos hacer por nosotras.
Prueba anotarlas también.
Una tarde para pintar, tomar un café con una amiga, caminar, cocinar algo nuevo, leer, aprender algo que siempre te llamó la atención o simplemente pasar un rato haciendo nada también puede tener un espacio en tu agenda.
Si siempre esperamos a que sobre tiempo para hacer las cosas que disfrutamos, probablemente ese momento nunca llegue.
7. Revisa tu mes antes de pasar al siguiente
Al terminar cada mes, dedica unos minutos a mirar hacia atrás.
Pregúntate qué funcionó, qué fue difícil, qué disfrutaste, qué aprendiste y qué te gustaría hacer diferente durante el próximo mes.
No todos los meses tienen que ser productivos.
Habrá meses de grandes avances y otros en los que simplemente mantenerte a flote habrá sido suficiente. Tu agenda puede ayudarte a observar esos ciclos sin esperar que todos los momentos de tu vida sean iguales.
8. Si abandonas tu agenda, simplemente vuelve
Quizás este sea el consejo más importante.
No necesitas usar tu agenda los 365 días del año para que haya valido la pena.
Puedes dejar páginas vacías. Puedes pasar semanas sin escribir. Puedes cambiar tu manera de organizarte a mitad de año.
Si un día te das cuenta de que llevas un mes sin abrirla, no necesitas esperar al lunes, al próximo mes o al próximo año.
Ábrela en el día de hoy y continúa.
Una agenda no necesita registrar una vida perfecta. Tiene que acompañar una vida real.
Una agenda que también deje espacio para vivir
Esta es precisamente la idea detrás de la Agenda 2027 La Vida de Nicol.
Además de ayudarte a organizar tus meses y semanas, la nueva edición incluirá espacios para objetivos, hábitos y vida personal, junto con 12 challenges mensuales pensados para invitarte a experimentar cosas nuevas, salir de tu zona de confort y dedicar atención a diferentes aspectos de tu vida.
Porque organizar un año no consiste solamente en hacer más.
A veces también significa elegir mejor dónde ponemos nuestro tiempo, descubrir cosas nuevas y recordar que nuestra propia vida merece tener un lugar entre todos nuestros pendientes.
La Agenda 2027 La Vida de Nicol estará disponible próximamente.

