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Cómo usar un calendario mensual para organizar tu vida

Hay meses en los que parece que todo ocurre al mismo tiempo. Fechas importantes, compromisos, cosas que tenemos que recordar, proyectos que queremos terminar y pequeños pendientes que aparecen en el camino.

Cuando toda esa información está solamente en nuestra cabeza, puede sentirse mucho más grande de lo que realmente es.

Una de las cosas que más me ayuda a organizarme es poder ver el mes completo de una sola vez.

Y para eso, un calendario mensual puede convertirse en una herramienta muy sencilla, pero tremendamente útil.

¿Por qué organizar el mes completo?

Una agenda nos permite entrar en el detalle de nuestros días y semanas. Un calendario mensual, en cambio, nos entrega otra perspectiva: nos permite mirar nuestra vida desde un poquito más lejos.

Podemos observar qué semanas están más ocupadas, cuánto falta para una fecha importante, dónde tenemos espacios libres y si estamos intentando concentrar demasiadas cosas en pocos días.

A veces no necesitamos hacer más. Necesitamos ver mejor lo que ya estamos haciendo.

¿Qué puedo anotar en un calendario mensual?

La idea no es llenar cada cuadradito con una interminable lista de pendientes. Para eso existen otras herramientas de planificación.

En el calendario mensual conviene registrar aquellas cosas que necesitas visualizar dentro del contexto general de tu mes.

Por ejemplo:

  • Citas y reuniones.
  • Cumpleaños y fechas importantes.
  • Entregas o plazos.
  • Viajes y panoramas.
  • Controles médicos.
  • Pagos y vencimientos.
  • Eventos.
  • Lanzamientos o fechas importantes de trabajo.
  • Hábitos que quieras observar.
  • Días destinados al descanso.

También puedes utilizarlo para algo completamente específico: organizar tus publicaciones en redes sociales, planificar tus estudios, visualizar un proyecto creativo o llevar un registro de alguna actividad que quieras realizar durante el mes.

Usa colores para entender tu mes de un vistazo

Si eres una persona visual, los colores pueden ayudarte muchísimo.

Puedes asignar un color a diferentes áreas de tu vida. Por ejemplo, uno para el trabajo, otro para compromisos personales, otro para actividades importantes y otro para momentos que hayas reservado especialmente para ti.

No necesitas crear un sistema complicado.

La idea es que cuando mires tu calendario puedas reconocer rápidamente qué está ocurriendo.

También puedes utilizar pequeños símbolos: un corazón para una fecha especial, una estrella para algo importante, una flor para un día dedicado a ti o simplemente un ✓ cuando hayas completado algo.

Hazlo tuyo.

No llenes todos los espacios

Este punto me parece especialmente importante.

Cuando comenzamos a organizarnos podemos caer en la tentación de llenar cada espacio disponible, como si un calendario lleno significara que estamos aprovechando mejor nuestro tiempo.

Pero los espacios vacíos también tienen valor.

Son espacio para descansar, improvisar, cambiar de opinión o simplemente permitir que la vida ocurra.

Cuando planifiques tu próximo mes, observa no solamente qué quieres hacer, sino también cuánto espacio estás dejando entre una cosa y otra.

Tu calendario no tiene que demostrar cuánto puedes hacer.

Tiene que ayudarte a construir un mes que puedas habitar.

El pequeño ritual de comenzar un nuevo mes

Puedes transformar la planificación mensual en un pequeño ritual.

Al comenzar cada mes, prepara algo para tomar, busca tus lápices favoritos y dedica unos minutos a mirar las próximas semanas.

Primero anota las fechas que ya conoces.

Después pregúntate:

¿Qué es realmente importante para mí este mes?

Quizás quieras terminar un proyecto. Volver a hacer ejercicio. Leer. Crear algo. Ver más a tus amigas. Descansar. Ahorrar. Aprender algo nuevo.

No todo tiene que convertirse en una obligación.

También podemos planificar aquello que nos hace bien.

Calendario mensual + agenda + planificador diario

Estas herramientas no tienen que reemplazarse entre sí. Cada una puede cumplir una función diferente.

Puedes utilizar tu calendario mensual para tener una visión general del mes.

Tu agenda o planner semanal puede ayudarte a organizar las actividades de los próximos días.

Y un planificador diario puede servir para bajar todo eso a tareas concretas cuando comienza cada jornada.

Es como mirar tu tiempo utilizando diferentes niveles de zoom:

mes → semana → día.

Cuando cada herramienta tiene una función, organizarse puede sentirse mucho más sencillo.

Un calendario que puedes comenzar cuando quieras

Por eso diseñé mi Calendario Mensual Nicol sin fechas.

No importa si estás leyendo esto en enero, abril o septiembre. Puedes comenzar a utilizarlo en el momento en que sientas que necesitas volver a ordenar tus días.

Su formato permite mantener el mes completo visible, anotar tus fechas importantes y crear tu propio sistema de organización utilizando colores, símbolos o pequeñas notas.

Pero más allá de llenar casillas, me gusta pensar en él como un lugar desde donde observar el tiempo que tenemos por delante.

Porque organizar nuestra vida no debería significar intentar controlar cada minuto.

A veces significa simplemente detenernos, mirar el mes que comienza y preguntarnos:

¿Cómo quiero vivir estos próximos días?

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